¿QUIERES SABER COMO FUNCIONA EL CEREBRO DE TU BEBÉ EN SUS TRES PRIMEROS AÑOS?
¿QUIERES SABER COMO FUNCIONA EL CEREBRO DE TU BEBÉ EN SUS TRES PRIMEROS AÑOS?

¿Sabías que los primeros años de vida, el cerebro es mucho más que un órgano que se sigue desarrollando?
Al nacer el cerebro está preparado para absorber y aprender todo lo que va a almacenar en él. Para ello, es importante, que las necesidades del bebé estén cubiertas, se le ofrezcan los cuidados necesarios, tanto de alimentación e higiene, como de estimulación y cariño.
¿Has pensado alguna vez qué cosas has aprendido como adulto estos dos últimos años?
Tal vez, hayas aprendido a convivir con una persona, a realizar nuevas tareas en tu trabajo, a escribir poemas… o millones de cosas del día a día que habitualmente resumimos con la frase: “A la cama no te irás sin saber una cosa más”.
Cuando nos detenemos a pensar, ¿Qué ha aprendido este bebé en los últimos dos años? Nos damos cuenta de que en lugar de llorar, ahora pide con palabras o señalando lo que necesita, puede correr y desplazarse de forma autónoma, y no necesita ser transportado, es capaz de enfadarse con alguien cuando le llevan la contraria, de entender qué personas le dan seguridad o qué otras personas le hacen daño y pasar de golpear con un objeto a entender su utilidad, … y así otros millones de situaciones que indican que: “ De los 0 a los 3 años el cerebro aprende más cosas que en el resto de la vida”.
Curioso verdad, ¡Es increíble los avances que ha hecho el pequeño desde que nació hasta su primer día “de cole de mayores”!
Gracias a la plasticidad del cerebro y los millones de conexiones neuronales que se establecen en los primeros años de vida los/las niños/as son capaces de aprender absolutamente TODOS los movimientos de su entorno.
Esto quiere decir, que los adultos, su familia, educadores/as, maestras/os, los otros niños y niñas con los que se relaciona, les van a enseñar algo. Cada situación a la que se enfrenta le permitirá seguir desarrollando su red neuronal, seguir fabricando conocimientos y aprender a relacionarse con su entorno.
Fíjate en estos dos cados: cada vez que Juan, un bebé de 10 meses, intenta alcanzar su muñeco, sus padres se lo dan, para ayudarle. Por otro lado tenemos a Martín, un niño de la misma edad, que su familia le «deja apañárselas» para conseguir los juguetes que le interesan. ¿Qué aprende cada uno de ellos? ¿Quién tendrá un mayor acceso a la exploración? ¿Qué mensaje captan los niños y cómo se relacionan con su entorno?
Sus cerebros son esponjas en un charco de agua que debemos tratar de estimular al máximo y sin poner límites en el aprendizaje.
Por lo tanto, permítele:
Con estas pautas, le ayudas a prevenir posibles problemas en el desarrollo y asegurarle buenas bases para su aprendizaje posterior.
¡Permitamos que estas pequeñas esponjas absorban toda el agua del charco!