LA CERVICALGIA

 

Clínica OMNIA - Cervicalgia

¿Qué es una cervicalgia?

La cervicalgia está definida por diversos autores como un dolor localizado entre el occipucio y la 3ª vertebra dorsal, pudiéndose presentar también con irradiación hacia los brazos (cervicobraquialgia) o hacía la cabeza (cefaleas).

El dolor cervical es muy frecuente, tiene una prevalencia puntual próxima al 15%, y aparece en algún momento de la vida hasta en el 70% de la población. Ocasionando entre 11-14% de bajas laborales (Calvo Gutiérrez J, 2013). La mayor prevalencia de esta patología se encuentra en individuos de mediana edad, y predomina más en mujeres que en hombres.

En cuanto al origen de las cervicalgias, suele ser mecánico, es decir, dolor generalmente de tipo pulsátil que aumenta al mover la estructura afectada. Aunque siempre es necesario descartar que tenga su origen en enfermedades de tipo inflamatorio, neurológico, tumoral o infeccioso. Por ello es recomendable acudir a su fisioterapeuta de confianza, ya que, además de ayudarle en el tratamiento y manejo del dolor, éste le realizará una minuciosa valoración, y en el caso de encontrar alguna bandera o signo de alarma le derivará a un especialista.

La cervicalgia se puede presentar de forma aguda; aparición repentina del dolor, que normalmente desaparece entre 1 y 4 semanas. También se puede presentar de forma crónica; que se caracteriza por una evolución de más de 3 meses desde la aparición del dolor y que puede prolongarse en el tiempo sino se hace nada al respecto.

En cuanto a los síntomas, la cervicalgia normalmente cursa con rigidez de cuello, dolor y limitación de la movilidad, aunque es frecuente verla asociada a otros síntomas como; dolor de cabeza, hormigueos en hombros, brazo y / o mano, cansancio y/o debilidad, trastornos visuales, nauseas, mareos, vértigos…

¿Qué puede hacer mi fisioterapeuta por mí?

En primer lugar, un diagnóstico de fisioterapia. Como hemos mencionado antes, es importante acudir al fisioterapeuta ya que éste le realizara una entrevista exhaustiva acerca de su dolor, una exploración física, así como, diversos test y pruebas ortopédicas con el objetivo de identificar el origen de la cervicalgia, las estructuras que puedan verse afectadas, así como descartar la presencia de algún signo de alarma que requiera derivar al paciente a un especialista.

  • TRATAMIENTO:

En función de la información obtenida en la valoración, el fisioterapeuta le aplicará las técnicas que considere más beneficiosas para aliviar su dolencia. Por ello, el tratamiento siempre deberá ser individualizado y específico para cada paciente.

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Existe un amplio abanico de técnicas y recursos que su fisioterapeuta podría emplear en función del objetivo terapéutico propuesto. Entre las más frecuentemente utilizadas se encuentran:

Técnicas de relajación miofascial: Son técnicas manuales que se aplican con el objetivo de liberar el sistema fascial. (Tejido que envuelve los músculos, tendones, articulaciones etc., que al ser rico en colágeno tiende a retraerse provocando dolor y restricción de la movilidad.)

– Técnicas manipulativas: Maniobras en las que se emplea un impulso de alta velocidad y corta amplitud en un segmento vertebral con el objetivo de reducir el espasmo muscular y mejorar movilidad segmentaria

Técnicas articulatorias: Consiste en la aplicación de movimientos repetitivos con la finalidad de aumentar la amplitud de movimiento de una articulación.

Punción seca: La técnica consiste en la introducción de una aguja en el musculo afectado con el objetivo de destruir la placa motora, disminuyendo así el dolor y produciendo una relajación muscular.

Movilización neuromeningea: Conjunto de maniobras destinadas a estimular mecánicamente el tejido nervioso, con el fin de reducir su mecanosensibilidad, aliviar los síntomas y mejorar la función.

Ejercicio terapéutico: ejercicios pautados con el objetivo de disminuir el dolor, mejorar la movilidad y prevenir la atrofia de la musculatura implicada.

Neuromodulación: Consiste en la aplicación de una corriente de baja frecuencia cerca del sistema nervioso periférico para aumentar o disminuir la excitabilidad.

Además, durante y después del tratamiento su fisioterapeuta le hará comprender su patología, le explicará que ha podido causarlo, y le dará consejos para aliviarlo, así como para prevenir reapariciones futuras.

¿Cuándo acudir al médico?

Además de los signos de alarma que puede detectar su fisioterapeuta, existen ciertos signos que usted mismo puede detectar. Cuando una cervicalgia cursa con: fiebre de más de 38º, dolor de cabeza que no remite con analgésicos comunes, fotofobia (hipersensibilidad a la luz), sonofobia (hipersensibilidad al ruido), perdida de sensibilidad y fuerza en las extremidades, son indicativos de que algo más importante puede estar ocurriendo, por lo que no debería dudar en visitar urgentemente a su médico.

Consejos para el manejo de la cervicalgia

  • Evitar el uso de inmovilizadores tipo collarín, salvo que un especialista se lo haya indicado debido a una lesión concreta.
  • Mantente activo y evita el reposo. Una cosa es no realizar esfuerzos que aumenten la sintomatología, y otra mantenerse en continuo reposo, lo cual perjudica más que beneficia.
  • Realiza ejercicios de movilidad cervical, dorsal y hombros. Además de realizar ejercicios de fuerza.
  • Evitar mantener posturas que se prolonguen en el tiempo. En fisioterapia se utiliza mucho la frase, “las mejores posturas son las que menos tiempo duran”
  • Aplicar calor varias veces al día y en cortos periodos de tiempo de unos 15 minutos puede ayudarle a aliviar la sintomatología
  • El estrés y la ansiedad suelen estar relacionados con el dolor cervical, por lo que aprender a gestionarlos le beneficiará tanto en la cervicalgia como en su estado de salud general.
  • Evitar almohadas muy altas o muy bajas. Utiliza una almohada que mantenga la cabeza en una posición neutra, que no quede muy alta ni muy baja.
  • Si eres bruxista (aprietas mucho y/o rechinas los dientes) sería recomendable que visites al dentista, ya que esto podría aumentar la tensión muscular y por lo tanto contribuir al aumento del dolor cervical.