RECUPERACIÓN DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR (LCA)

RECUPERACIÓN DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR (LCA)

¿Qué es el ligamento cruzado anterior?

El ligamento cruzado anterior es un conjunto de fibras de tejido conectivo que se extiende en sentido oblicuo desde el fémur hasta la tibia. Su función principal es evitar la traslación anterior de la tibia, así como la rotación interna durante los movimientos de la rodilla.

Rotura del ligamento cruzado anterior

La rotura del ligamento cruzado anterior es una lesión relativamente frecuente que se produce generalmente en el ámbito del deporte, principalmente en deportes que requieren de cambios de dirección como el fútbol, baloncesto, pádel etc.

El mecanismo lesional se produce generalmente cuando quedando el pie fijo o bloqueado en el suelo, se produce un movimiento conjunto de traslación anterior y rotación interna de tibia. Este mecanismo lesional, en muchas ocasiones no solo afecta al ligamento cruzado anterior, también puede afectar al menisco interno y ligamento lateral interno.

¿Cómo saber si está roto el ligamento cruzado anterior?

En el momento de sufrir el mecanismo lesional, muchos pacientes sienten un fuerte chasquido, además de impotencia funcional (incapacidad para andar y mover la rodilla con normalidad), además de dolor e inflamación que es más evidente pasadas unas horas por el sangrado que produce.

El gesto lesional además de estos signos, ya son motivos para sospechar de una posible rotura. La cual se debe confirmar con diferentes test ortopédicos, funcionales y una resonancia magnética nuclear.

Tratamiento de la rotura del ligamento cruzado

El tratamiento indicado en la gran mayoría de casos es la cirugía de reconstrucción del ligamento, especialmente en pacientes menores de 45 años. En pacientes mayores de 45 años se valorará en función de la estabilidad de la rodilla, la profesión y el grado de actividad física que realice el paciente.

Cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior. 

Para reemplazar el ligamento dañado, el cirujano normalmente utilizará un autoinjerto, es decir, tejido de nuestro cuerpo. El procedimiento más común es realizar una plastia con el tendón del semitendinoso y del recto interno. También existe la posibilidad de realizar la intervención con un aloinjerto, en el que se utilizaría el tejido de un donante fallecido.

El procedimiento se realiza mediante una artroscopia. En primer lugar, el cirujano introducirá una diminuta cámara, revisará el estado de la articulación, y retirará el ligamento dañado. A continuación, extraerá el tejido tendinoso y realizará la plastia. Posteriormente realizará unos túneles en el hueso para poder pasar el nuevo tejido, (la plastia) la cual fijará al hueso con tornillos. Finalmente, cerrará las incisiones mediante grapas.

¿Qué pasa si no se opera un LCA roto? 

Un ligamento cruzado anterior roto totalmente no tiene capacidad de repararse por sí solo, por lo que la ausencia de este provocaría inestabilidad articular. Esta inestabilidad, además de la incomodidad que supone para el paciente, en muchos casos derivará en problemas meniscales y un deterioro precoz del cartílago articular.

Rehabilitación del ligamento cruzado

La rehabilitación comenzará a los pocos días de producirse la lesión para llegar a la intervención con la mayor movilidad y fuerza posible. Está demostrado que realizar trabajo de movilidad y fuerza antes de la cirugía favorece el posoperatorio y la recuperación, por lo que cuanto antes se inicie, mejor será la evolución.

Finalizada con éxito la cirugía, es importante retomar precozmente los ejercicios de rehabilitación con el fin de evitar complicaciones como rigidez articular, adherencias o inhibición muscular.

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Fases de rehabilitación del LCA.

En Clínica Omnia no somos partidarios de los protocolos estandarizados en los que se estipula por semanas el trabajo que se debe realizar, creemos que cada paciente tiene sus particularidades y debemos individualizar cada tratamiento que por supuesto debe estar supervisado por un fisioterapeuta. En cualquier caso, para facilitar la información del proceso de rehabilitación, hemos elaborado una guía general que divide en 4 fases amplias el trabajo a realizar durante 30 semanas.

– Fase Inicial (aproximadamente 0 – 6 semanas)

Esta fase es la más importante y tiene como objetivo evitar la rigidez articular, controlar el dolor e inflamación y activar la musculatura. Para ello nos centraremos en:

  • Movilización pasiva de rotula.
  • Tratamiento de la cicatriz.
  • Movilización activo- asistida de cadera y tobillo.
  • Movilización activo – asistida de rodilla en flexo- extensión. Priorizando la extensión y flexión hasta los 100º aproximadamente. (Sin forzar pasivamente la articulación)
  • Activación muscular cuádriceps, isquiotibiales, glúteos, tríceps sural, Core…
  • Apoyo parcial con muletas, para ir retirándolas progresivamente a los 10 y 20 días aproximadamente. (Siempre en función de la evolución y en consenso con el cirujano)

– Fase Intermedia (aproximadamente 7 – 15 semanas)

En función de la evolución del paciente vamos añadiendo progresivamente al tratamiento

  • Ejercicios de movilidad y fuerza en piscina
  • Trabajo propioceptivo unipodal y bipodal en plano estable
  • Aumentar Intensidad de trabajo de fuerza
  • Aumentar rango de movilidad
  • Bicicleta estática
  • Caminar en cinta, plano inclinado
  • Skipping en piscina
  • Elíptica (hacia el final de la fase)

– Fase final (16 -24 semanas)

En función de la evolución del paciente seguimos aumentando progresivamente la carga de trabajo

  • En esta fase deberíamos tener rango de movilidad sin limitaciones.
  • Empezaremos a correr de forma suave y sin cambios de dirección.
  • Intensificar el entrenamiento de fuerza
  • Introducir progresivamente trabajo de coordinación y agilidad.
  • Progresivamente aumentar el ritmo de carrera y hacía el final de la fase introducir cambios de dirección.
  • Al final de la fase y cuando el paciente realice con facilidad lo anterior, introducir sprint y ejercicios pliométricos.

– Return to play (25-32 semanas)

  • Aumentar la intensidad de todo lo anterior
  • Introducir ejercicios específicos del deporte que practique el paciente
  • Ir entrando progresivamente al grupo de entrenamiento si se practica deporte en grupo.

*En esta fase sería recomendable contar con un preparador físico que nos ayude optimizar la condición física. Especialmente si realizamos actividad física de alta intensidad o competimos a cualquier nivel en algún deporte.

 

¿Cuánto dura la rehabilitación del LCA?

Hasta no hace mucho tiempo había consenso en estipular un plazo de 6 meses para la recuperación y vuelta a la actividad deportiva tras la cirugía del LCA. Sin embargo, tras muchas recaídas e investigaciones, se ha observado que a los 6 meses el proceso de maduración de la plastia no está completado, y se recomienda alargar el proceso de recuperación al menos 8 meses.

¿Tiempo de baja por rotura del ligamento cruzado anterior?

Estipular unos plazos siempre es muy relativo, ya que como decimos siempre, cada paciente tiene sus particularidades y es un proceso diferente. También depende mucho de la profesión de cada paciente, y si su puesto de trabajo requiere de mayor o menor actividad física. Lógicamente no requerirá el mismo tiempo una persona que trabaja sentada como administrativa, que otra que trabaja en la construcción todo el día arrodillada poniendo suelo.

Generalmente en un plazo de 4-6 semanas el paciente ya podrá caminar sin ayuda de muletas y conducir, por lo que para un trabajo que no requiera de esfuerzos físicos y en el que permanezca mayoritariamente sentado, podría ser un plazo estimado. A partir de ese plazo dependerá de la persona y el trabajo desempeñado, pero generalmente si el proceso de recuperación ha ido bien, a las 12-16 semanas el paciente ya hace vida normal. (exceptuando actividad deportiva)

¿Cuándo incorporarse a la actividad deportiva después de la reconstrucción del LCA?

Tradicionalmente se ha utilizado el plazo de tiempo de unos 6 meses como único criterio para la vuelta a la actividad deportiva. Actualmente no solo se ha demostrado que alargar el proceso de recuperación 8-9 meses reduce hasta un 51% el riesgo de recaída. Diversos estudios avalan que tener una simetría superior al 90% entre el miembro sano y operado en diferentes pruebas reduce aún más el riesgo de recaída. Por lo que se recomienda utilizar otros criterios como test de fuerza del cuádriceps e isquiotibiales, pruebas de salto, (side hope test, salto vertical, tripe salto), y cuestionarios psicológicos para valorar miedos, incertidumbres posibles del deportista con respecto a su vuelta a la competición.